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miércoles, 28 de noviembre de 2012

1- Un cambio


-Corría el año 2008, y sentía un gran vacío. Algo me faltaba, quizás fuesen aquellas salidas con los colegas un sábado de tarde o, tal vez, perderme entre las canciones de un gran grupo: Mägo de Oz. No lo sé.-Pensó.

Kevin deambulaba entre pensamientos mientras atravesaba, a toda prisa, el bullicio de la gente en hora punta. Todos los días la misma historia. El instituto, comer con mi abuela, estudiar, jugar quizás un ratillo y volver a dormir... Así iba todo hasta que llegó el verano y después, otro detonante: San Mateo. Viejos y nuevos amigos, otros ambientes y rollo distinto.

Ya no importaba el alboroto de la multitud que corría por las calles un día laboral. Prisas, siempre iban con prisa. No tenían tiempo ni para fijarse que llevan un calcetín de cada color, el pelo grasiento y cara de pocos amigos. Todos estaban de lunes pero, para él era distinto. Su reloj no perdía la carrera y, así era como, en un abrir y cerrar de ojos, volvía a llegar el sábado, la bebida y los buenos amigos.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Amnesia

- Luz, mucha luz. Varias rostros difusos me rodean, con sus batas blancas y mascarillas. Su expresión de alegría o de espera. Gesto, sudor... Todo a contrarreloj.- Pensé.
-¡¡Sara!! ¡¡Estás despierta!! - Exclama una voz fémina desde una esquina de la sala.- ¡¡Sara ha abierto los ojos!! ¡¡ Qué alegría!!
- Hmmm... ¿Qué ha pasado? Estoy llena de cables y de ven...¡Ay!... Puntos... - Me quejé.

Él se acerca, con los ojos desbordados por lágrimas y una sonrisa de oreja a oreja.
-Sara... Qué alegría... Estás despierta. Te estuve buscando por todo el hospital... Se habrán dado cuenta ahora los médicos de que ya...
-Emm... ¿y tú quién eres?- Le corté.

Todos los que se encontraban en la sala en aquel momento se quedaron atónitos. ¿Quién era?, ¿cómo que quién era?.

-No sé por qué te alegras tanto, perdona que te diga, pero no te conozco de nada.- Dije.
-Pero... Sara... Te conozco desde hace...
-Mira no sé quien eres ni lo que quieres, sólo sé que estoy aquí cableada, entera vendada y sin saber cómo llegue. ¿No será cosa tuya que yo acabara aquí, verdad?. Un chico, quizás arrepentido, que viene hasta aquí para disculparse de lo que le ha hecho a una chiquilla cualquiera- Ironicé- ¿Qué soy la número 20 de tu lista negra?. Si has venido aquí para reírte de mí, no lo has conseguido... Vete con tus bromas de mal gusto a otra parte, a mí déjame tranquila que bastante tengo con estar aquí maniatada.

-Pe.. Pero...
-Fuera.- Le corté señalando la puerta.

Así, sin mano izquierda... Ni derecha por supuesto. Con rotundidad, mal humor y una mirada dura.
Sin miramientos. Se volvió a echar en la cama mientras había robado a cuchilladas el motivo de vivir de aquel buen chico.

-Adiós Sara... Espero que te recuperes pronto- Dijo entre lágrimas mientras dejaba tras de sí a la gente de la habitación, los cables y los médicos, las sangrantes palabras que le arrebataron el aire y su gran amor.

martes, 18 de septiembre de 2012

Un haz de luz

La sala de espera de un hospital es uno de los tantos espacios vitales que te gustaría evitar a toda costa. Prisas, llanto, alegrías, duda, esperanza. Muerte y vida. Como la de Sara, su alma se balanceaba de un extremo a otro mientras que los médicos, incesantes, le realizaban todo tipo de pruebas a contrarreloj.

[...

Respira. Duerme. Respira. Y cae al mundo real.
-Kevin, ¡ha despertado Kevin!-Grita una enfermera mientras se apresura a ver al muchacho.
-¿Dónde estoy? ¿por qué hay tantas luces? ¿quién es usted?- inquirió confuso.
-Kevin te has desvanecido cerca del puerto y un pescador ha avisado a urgencias en cuanto os vio.
-¿Nos? Pero si yo estaba solo en el puerto... Oh no espera. Sara, ¿cómo está? ¿la han traído a ella también?. Quiero verla. Déjame verla... Por favor- Se llenó de lágrimas.
-No es recomendable que la veas... Necesitas descansar.-Contestó la enfermera dándose la vuelta.
-Pero... Por favor, ella es muy importante para mí ¿sabe?

Sus palabras se estrellaron contra la puerta de la habitación. La mujer no tenía tiempo que perder en entender por qué esa niña era importante para su paciente. No había tiempo. Pero ahora más que minutos, necesitaban un milagro.

[...

Luz. Recuerdos. Fotos, muchas fotos. Más luz y cientos de episodios de una vida. Personas que partieron ya a una tierra de paz, dejando a su quehacer a sus jóvenes lebreles. Sin embargo, en momentos de extremo dolor de sus seres queridos que aún habitan en el planeta azul se reaparecen en sueños proyectando nuevas vías de escape ante su desdichas.
-Sara, cariño...
-Abuelo... ¡Cuánto te echado de menos!- La muchacha corre hacia el feliz, por un sendero empedrado rodeado de árboles y ríos.
-Dame un abrazo Sara- Susurro el anciano- No puedo estar mucho tiempo contigo- Lamentó.
-Pepín ¿por qué no?. Todo es perfecto, tenía muchas ganas de verte y de saber que estás bien.
-Sonrió- Porque tienes a tu gente esperándote. Están pendientes de tus pulsaciones, de tus gestos... Se han unido todos, arreglaron los rif y rafes del pasado... Ahora sólo les importa que tú vuelvas en ti.-Rió- A mí me tienes siempre: en tus sueños, tus historias, los libros que me escribiste cuando estaba en el hospital y en cada paso que das cada día... Siempre estaré acompañándote. 
-Abuelo...- Se estremeció entre lágrimas- Gracias... Te quiero.
-Recuerda. Siempre estaré cuidándote.-Sonrió mientras su imagen se desvanecía en un haz de luz.

[...

Se ha ido. Nada de batas blancas ni órdenes. De vías para el suero ni máquinas que piten desquiciadas.
-Desquiciado estoy yo, sin saber donde ir. Donde está Sara. A qué puerta picaré y con cuantos médicos tendré que quitar del medio para verla.-Pensó y echó a andar. Mirando a cada lado. Cada número, cada familiar y cada uno de los gritos de alerta del personal sanitario.

Un número, una corazonada: 812. No se oían llantos, ni gritos. Sólo murmullos de un montón de personas que estaban al otro lado de la puerta. ¿Expectantes, felices,esperanzados?
-Sara...-Abrió la puerta.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Perdiendo la fe

Era tarde. Como cada día, mes o año siempre se hacía tarde. La brisa marina ambientaba la noche. Las olas rompían junto a los atolondrados pensamientos de una chiquilla que se sentaba al borde de un pedrero. Su mirada apuntaba al horizonte donde se perdía ella, el mar y sus recuerdos. El viento atizaba cada vez más frío en ráfagas que la envolvían y acunaban en esa peculiar noche veraniega.

[...

El tren llegó exhalando el último suspiro del día. Él se bajó, miró a cada lado de la estación sin encontrar un motivo para sonreír. Nada. Todo.
-¿Dónde estará esta rapacina?-murmuró.

Asturias. Con su paisajes y su gracia. Su gente, sus escondrijos y sendas. Su amor a lo bueno y los momentos que te roban el corazón. Lugares que se quedan con nuestras almas con el toque de sus manos. Así, como si nada. Tierra de lluvias y mal tiempo. De trabajadores, sidras y sentimiento histórico. Asturias, tierra de tierras, de amores, de atardeceres y acantilados. El hogar en el que habita la mitología y la magia cualquier día del año. Asturias...

El muchacho echó a correr sin rumbo, en busca del final del asfalto, de la gente, sus bromas y chistes inundados en vino. Un sentimiento tenía encadenado su corazón, mientras que, los pensamientos lo atosigaban envenenando su cabeza.
-Llegaré tarde y no me lo perdonaré nunca- Pensó.

Así sus pies volaron acompañando al viento, como un halcón peregrino. Nadie respondía a las llamadas, ni a sus gritos...
Cayó de rodillas en la negrura de un callejón sin salida, exhausto y ahogado entre sangrantes lágrimas.

[...

Blanco era su vestido y su melena rubia jugueteaba con los murciélagos que salieron de caza sedientos de nuevas víctimas.
-Ya nada tiene sentido. Ni el tiempo ni la espera... El infierno poco tardará en encerrar este mundo en llamas.

Quería librarse de ese tormento aunque tuviera que perecer junto a sus pensamientos. La soledad no ayudaba para dar luz a la maraña  de dudas que anidaron como un nido de serpientes en su mente.

Se despojó de su vestido, de sus cosas... Desparramó las fotos de su cartera como cientos de agujas sobre aquellas rocas. Fotografías de carnet serias, sonrientes, cargadas de recuerdos y de tristeza. Esas personas ya no estaban junto a ella. Lo había perdido todo. O eso creía...

[...

Una playa. Multitud de castillos de arena, pozos, hinchables y balones. Niños y mayores. Risas.

-No pido mucho. Si alguien intenta conquistarme tiene que llevarme allí de noche- señaló a un pedrero a lo lejos de la orilla- Significa mucho para mí.

El recuerdo se esfumó tan rápido de la mente del muchacho que en un abrir y cerrar de ojos estaba allí, en el pedrero, envuelto en la oscuridad de la noche cuando de repente vio un vestido blanco volar...

-¡¡Sara!! No lo hagas. No lo has perdido todo. ¡¡No lo hagas!! - Gritó con las pocas fuerzas que le quedaban, desfallecido y con el corazón roto en mil pedazos al ver a la joven saltar al vacío entre los grandes bloques de piedra.

Se paró el mundo, las olas, los murciélagos y su respiración. Sus piernas no respondían y las lágrimas se debatían en duelo por caer a la tierra.

-Sara...-Suspiró cayendo a un sueño oscuro y profundo, no la noche.



martes, 17 de julio de 2012

Último adiós

{La fiesta...

Ciento y la madre. Así la defino, no cogía ni un alfiler más en aquel bar de copas. Lugar de recuerdos, de reencuentros, de pasiones silenciadas por el miedo. Bar de esperanzas y deseos, de caricias, de enfados y borracheras. Pub de amigos. Nuestra segunda casa.

La noche bailó con la armonía ambientada por nuestras canciones favoritas, el alcohol, las risas y alguna que otra lágrima por la despedida de Sara. Abrazos y más abrazos, algún recuerdo fugaz de una de nuestras noches locas... Qué buenos momentos y qué grandes amigos.

Y así pasó el tiempo, hasta que llegó la hora de marchar.
Marcos no se separó de Sara en toda la noche, no quería dejar escapar esos últimos minutos del día pues no la volvería haber en bastante tiempo. Eran inseparables, donde iba uno iba el otro. Eso sí, sólo como buenos amigos.

Dudas y dudas. Marcos deambulaba por el local con sus pensamientos desordenados.
-Hablar con ella o no... Esa es la cuestión- Pensó. No se sacaba de cabeza aquel acelerón cardíaco que empezó a funcionar hace un par de semanas.

Sara también dudaba. Se lamentaba de haber esperado tanto tiempo a hablar las cosas. Sin embargo, para ella era tarde. Iba a partir al otro extremo del país, a saber por cuanto tiempo. Una oferta laboral hizo que su vida girase 180º, y además, quería seguir estudiando cualquier cosa con tal de aprender y llenar los ratos vacíos.

El tiempo pasaba y la música poco a poco cautivaba los corazones de los jóvenes fiesteros, que ya llevaban alguna copa de más.

Se despidieron. Último adiós de la noche, abrazos, besos y los mejores deseos por las tierras lejanas donde viviría quién sabe cuánto.

Pero, el cuerpo de los dos amigos echó el pistón. Su mente se cerró en el momento que entendieron que no era demasiado tarde...}

lunes, 16 de julio de 2012

La despedida

Las manecillas del reloj perdieron la noción del tiempo. Había llegado el día en el que Sara debía decir adiós a su tierra por unos meses para seguir con su vida de universitaria en el otro extremo del país.

-La ropa, las libretas, el DNI, los libros, mis discos, el móvil...



Y empezó a sonar, parecía un loco solitario el día que se encontró con un ser vivo después de semanas a la deriva.
-Sara!!- Gritó una voz expectante
-Hola Leire, ¿cómo estás?- Pregunté sonriente
-Muy bien. Llamaba para desearte un buen viaje que la fiesta de ayer para despedirte quedó en nada, aunque lo pasáramos bien. Y, y... Que te voy a echar de menos - Susurró con la voz entrecortada por las lágrimas.
- Estaré bien y vendré pronto. Y saldremos a destruir las discotecas y a conocer canis... Para que luego pases un año recordándomelo y riéndote. Tonta que voy a estar aquí en nada y procura estar atenta que te llamaré para saber novedades. - Reí- Aunque en este momento me apetezca atravesar el teléfono y darle un fuerte abrazo a una de mis mejores amigas, a la que estuvo en las buenas y malas y con la que aprendí que se puede llorar también de alegría, de tantos buenos momentos... Todos aquellos que sellaron a fuego un verano y las sonrisas permanentes. Esos días que nos dieron alas para soñar despiertas y conocer gente increíble- Pensé.
-¿Sara estás ahí? que no me contestas jajajaja, ya viste a algún armario fijo... Pues eso, que tengas un buen viaje cuídate mucho ya me invitarás a la fiesta que habrá por allí- Ríe.- Un beso cuídate, hasta luego.
-Hasta luego, gracias por llamar un beso.

Así con una sonrisa, las dos amigas colgaron sus teléfonos envueltas en un suspiro que, para el que no lo entienda, dice todo lo que un presidente de gobierno lleva escrito en sus papeles, lo que un amigo piensa tras pasar varias noches pasándolo en grande con gente nueva. Un suspiro lleno de adrenalina.

Eso mismo le iba a estremecer cada rincón de su cuerpo pero, no a Sara, a Marcos. En una habitación  pintada tímidamente de colores cálidos, con la ropa en la silla, el ordenador y unas cuantas latas de Red Bull en la mesa, sin olvidar el despertador que pasó desapercibido.

-Mierda... Me dormí- Despertó sin aire en los pulmones y sin que el momento inoportuno le dejara llenar su cuerpo de oxígeno para que sus pies pisasen el suelo.

Se vistió tan rápido como pudo, cogió la cartera y las llaves de coche. Dejó una nota encima de la encimera de la cocina: "Mamá, Sara se marcha hoy no sé si llegaré a tiempo a verla pero no puedo esperar a que llegues a casa. En cuanto marché volveré. No tardaré te lo prometo. Marcos".

Y así, en un abrir y cerrar de ojos, se esfumó de la casa para coger el coche y despedirse de una buena amiga.

sábado, 14 de julio de 2012

Experiencia



Nacemos, crecemos y vivimos. Al camino llega gente nueva con sus buenos días, cómo te va o con el beso de las buenas noches. No elegimos a la familia en la que nacemos, ni de quien nos enamoramos... Ni mucho menos la fortaleza que pueda llegar a tener una amistad.
Cuando empezamos a darle importancia a un par de curvas y a la ropa de marca que lleva la vecina del 4º nos olvidamos de lo más importante. Nuestra vida está estructurada según una pirámide de valores invertida, influenciada por la edad del pavo, el alcohol, las malas compañías y los chicos malos. Esa etapa de la vida en la que te entregas completamente a la gente de la calle, a los que un día conociste en un bar de copas y no en uno de tus momentos bajos. Esas personas que un día cogerán las deportivas y huirán en el instante que tu mundo de cristal se comience a resquebrajar.
Pero, con las pequeñas y grandes embestidas que te da la vida, poco a poco, esa pirámide emocional desequilibrada va rotando hasta que la venda cae de nuestros ojos y, tomamos la decisión de colocar sus pisos de forma coherente.
Y aún así, con nuestras cualidades, defectos, méritos y patinazos... Seguimos sin tener el don para controlar el futuro de los acontecimientos, de quien será el próximo chalado que se meta en nuestra vida tras chocar por un despiste en una sala llena de ruidos y, que luego, inevitablemente, será al que decidamos ver cada mañana con sus ojeras, sus canas de más y su sonrisa de niño.
No elegimos lo que somos, pero apostamos por la vida. En nuestros momentos de gloria derrotamos a los traidores y, en nuestros momentos bajos son ellos los que vienen en busca de revancha.
La vida se convierte en un tira y afloja, en un desafío constante. Cuando llega la paz a nuestros días siempre es bien recibida, hasta que pasa el tiempo y esa paz en lugar de tranquilidad te atormenta. Ese equilibrio que pende de un hilo y que estremece hasta el último de tus sentidos.
Y sin saber a quién elegir ni que camino tomar. Y sin saber si un día más amanecerá gris, ni si por una fracción de segundo evitas que el destino se torne optimista.

Sólo sé, que no sé nada. Sócrates

martes, 1 de mayo de 2012

:)


Nadie dijo que fuera fácil.
Cuantas veces oiríamos de lejos: "no tengas prisa por crecer,
lo mejor es ahora no lo que venga después".
Así pasaron los años... Entre carreras, deshoras,
malas compañías, alcohol y "buenas" amigas.
Esas noches en las que juramos amor eterno ambientadas
por canciones que prometimos no olvidar.
Esas historias que inundaron tardes enteras y siempre
tuvieron un buen final.
Esas malas compañías que encauzaron el camino con el
paso del tiempo...
¿Y qué hay de las promesas que parecían más un pacto
de sangre que meras palabras románticas?
Por esas tardes, compañías, buenos amores... Y por la ironía que me fluye del cerebro a estas horas.
Gracias por haber sabido recibir bien esa patada en el culo y no estar en el presente.

sábado, 14 de abril de 2012

14 de abril de 1912

Llamaban al Titanic el buque de los sueños. Y lo era... Realmente lo era.


El hundimiento del transatlántico cumple hoy cien años de historia, testimonios, emoción y tristeza por aquellas víctimas que fallecieron en su cuarto día surcando los mares.
Un capitán, que no abandonó el barco;  la "insumergible" Molly Brown, una dama de primera clase que salvo a pasajeros de 2º y tercera de morir congelados en las gélidas aguas del Atlántico; los cientos de personas que no se encontraban en las listas que enumeran el gran pergamino de los fantasmas del Titanic; y como olvidar la orquesta, cuando sus músicos, hasta el último momento, no abandonaron sus armas: los instrumentos.
Una historia que dio soporte a una película de amor y tragedia. Pero no se queda ahí. La historia de Jack y Rose Dawson representa a todos. Los que tenían planes de boda y los que no. Los que contaban con hijos, nietos y biznietos. Otros que esperaban un destino incierto y buscaban en la ciudad norteamericana la oportunidad de su vida. 
Sin embargo, miles de sueños e ilusiones perecieron la noche del 14 de abril en las lúgubres aguas del océano.
Las historias de amor no se condicionan, no hay reglas, ni tiempo... Ni siquiera espacio. Va y viene. Te lo quitan como un caramelo un niño y sólo te deja lágrimas que engloban un profundo dolor.
Son gotas de agua dulce que nos liberan de un día bochornoso. Sentimientos que aceleran nuestra actividad cardíaca y que nos ruborizan en el momento menos oportuno.
Las personas son seres humanos con sus pros y sus contras, que no dejan de necesitar aire para respirar y un día cruzado para reventar con el que esté más cerca. No todas se merecen una oportunidad pero tampoco dejar en el hastío a el hombre de tu vida por una mala experiencia.
Debemos tomarnos la vida tal y como viene. No hay marcha atrás, ni elección posible para saber quien se sentará a tu lado en un asiento de autobús, te caigan todos los libros y te ayude a recogerlos ni siquiera para adivinar cuantas miradas se perdieron en el silencio.
Amar hasta caer rendido y soñar hasta dormirse. No dejar vencerse con el día a día, ni tampoco echar por tierra cuantas ilusiones tengas. 
Haz que cuente
R.M.S. Titanic

martes, 28 de febrero de 2012

Cambios, cambios y más cambios

Llega el momento. La campana suena, no espera. Así es como las primeras décimas de segundo son decisivas para establecer las reglas del combate. Juego sucio o no. Estrategia o trampas. Ganador comprado o perdedor merecido.
El día a día supone una nueva batalla. Levantarse sonriente y que no suceda ningún altercado hasta el anochecer, sería un triunfo. Pero como en todo, tiene que haber sus altibajos. Sus tensas situaciones, los obstáculos a dejar atrás y el sabor de la victoria.
Cada uno sigue su camino según intereses, envidias o principios. Hasta tu propio maestro puede dejarte en la estacada cuando estés completamente perdido.
Nada es lo que parece. Ni constante, como nos enseñan de niños. Ni duradero. El todo se esfuma y la nada se hace presente. Nos vemos solos. Ya podemos estar rodeados de gente que nos ahogaremos en un vaso de agua.
A veces pensaba que lo mejor sería tener algo siempre, un apoyo, un ideal que nos diera cada día fuerzas para ponerse unas metas y seguir adelante, felices como no. Pero el mejor camino es el que se hace sólo. Cuando dejas tus errores a un lado y les echas tierra. Ahora es cuando susurras: "Ya aprendí la lección. No volverá a pasar". Esas derrotas no hacen mella, te permiten levantarte y comprender que tan sólo es una experiencia. No ningún crimen. Hay demasiados aspectos por los que preocuparse que andar perdiendo el tiempo.
Así espero el amanecer de mañana con el chándal y una sonrisa. Ahí va mi nuevo asalto: Carpe diem

lunes, 27 de febrero de 2012

.


Arrepentirse de algo es innecesario. Toda experiencia traza un camino. Caes, te levantas y todo queda en cicatrices. La película se repite con otras situaciones, personas y argumentos. La vida pone a prueba todo lo que has aprendido: superar tus miedos, saber dar la espalda a un gran amor y dejar de contar a cientos de personas que piensas que estarán junto a ti.
La vida es toda buena película que entrama las moralejas, anécdotas y trucos. Oh sí, me encantan los trucos. Más aún compartirlos con un puñado de palomitas y como banda sonora la risa de mis amigos.
Las lágrimas son un pasatiempo amargo, pero te permiten liberar todas las tensiones del corazón: el miedo, la felicidad, la risa, el olvido y el más profundo dolor. Mientras que la sonrisa, gran temida por las envidias, es capaz de lapidar toda satisfacción del susodicho que espera una cara larga, enfado o una frase fuera de tono.
Sea para ocultar la tristeza o tan simple cuando te invade la felicidad.
Nunca te arrepientas de nada. Vive al máximo pues no sabes si mañana seguirás en este mundo para contarlo.

sábado, 14 de enero de 2012

:)


Amanece un nuevo día. Un par de velas, varita de incienso al fuego... Y la habitación se inunda con su olor.
Un café, la ducha rápida y, como no, fría. Vestirse a toda prisa, asustarse por las ojeras que aumentan cada mañana y no perder más tiempo para llegar a clase.

Las prisas. Las casualidades. Una radio optimista que siempre apaga los nervios y el mal humor del odioso madrugón. La canción que te traslada a una fiesta entre amigas, sus locuras pertinentes y mucha alegría.

-Hoy va a ser un buen día - Intuyó Sara.

Y no. No estaba para nada equivocada. Su cara lo decía todo. Tenía sueño, demasiado, pero era feliz. Y su sexto sentido tendría mucha razón.

La universidad y propósitos del nuevo año que se empiezan a cumplir. Helena llega pronto.

- Será broma...- Insinúa Sara entre risas.
- Me lo he propuesto y lo he cumplido. Ahora pensarás que yo tengo la boca como un buzón y no cumplo mis promesas. Estas generaciones de hoy en día son unos ilusos...
- Oye, oye que yo no dije que no lo fueras a cumplir... Sólamente me sorprende que sea un propósito tuyo.

Y las dos chicas se ríen, se ponen al día brevemente pero no logran, de ninguna de las maneras, atender el primer día de clase.

-Biiiiiiip! - La blackberry ha despertado. Un mensaje. Uno de tantos... Que poco se extraña.

-"Hola enana, ¿cómo van esas ojeras de Panda? no te olvides hoy debes de cumplir tu promesa, sino me vengaré. Te quiero".
- ¿Promesas? ¿yo?... Esto tiene que ser una broma. Desgraciadamente... Hoy no es el día de los inocentes. - Piensa Sara, metro y medio, Sharati... O cual sea el apelativo cariñoso por el que la conozcan.

Y rápidamente escribe. Mientras la clase continua y el profesor se da cuenta del afán con el que agarra el teléfono su alumna.
-Cualquier día te contratan de teleoperadora Sara... Pero esto es una clase de periodismo.
-Lo siento... Ya atiendo.- Y se ruborizó por completo.

Pero esto no queda aquí. Todavía queda la tarde que aprovechar.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Adiós 2011. Hola vida nueva!


Felicidad, menudo tópico. Una sonrisa, el brillo en los ojos y la rojez en la mejillas. Para algunos, utopía. Otros prefieren llamarlo realidad. Sin embargo son los sensatos, o eso dicen, los que apuestan por la felicidad intermitente. En esta vida tiene que haber de todo, sino menudo aburrimiento. ¿No?

Dejamos atrás un montón de cosas. Incansables caricias, besos apasionados, la valentía de gritar tu amor a los cuartos vientos... Te quiero, sí. Ya lo he dicho, y lo diré siempre. Te quiero. Además de las tardes entre galletas y chucherías varias con las amigas, las películas que convirtieron en perfectas las noches... Sobre todo, porque cambiaron el rumbo de las cosas. Abrazos, risas y locuras. ¿Quién da más?


Llega el invierno: los planes, las salidas, alguna que otra copa de más, los exámenes de enero... Pero también un nuevo año, cargado de cantidad de promesas y deseos para el 2012. Alcanzar la felicidad, conquistar a la chica que llevas tantos años siendo su sombra, dar la patada en el culo a quien se te antoje... Por el contrario, yo voto por aprovecharlo con unos cuantos amigos, hacer de cada día una película diferente, dejar de esperar a un amor que nunca se sabe... Puede que jamás llegue. Me contradigo, lo sé mi querido lector. No uses las palabras "nunca" y "jamás" que te traerán mal fario. Y ser feliz, tanto y más que nada, superior a como lo soy ahora. 

 Por todo, lo que realmente es cierto y que me hace ver lo valioso que es mi mundo. La familia. A esas personas que admiro y, realmente, son mis ídolos a seguir. Los que ojalá siempre, y digo SIEMPRE estuviesen a mi lado. Mi hermana, por ser la alegría de la casa, lo mejor que le puede suceder a una persona... El tener a una chiquilla de pariente como tú. Por las voces, los enfados, las risas y las cosquillas. Porque te quiero con locura. Mi hermano, por esa sonrisa constante, esa inocencia de niño y el montón de cosas que se puede aprender de ti y de Silvia. Mi madre, por ser la mejor persona del mundo, a la que adoro y quiero. Gracias, es poco, casi nada... Sin palabras, pero lo eres todo. Gracias a ti estoy aquí hoy. Mi padre, por lo de siempre... Que le voy a decir... Que os quiero a todos. Abuela y tíos. Porque me faltan las palabras. Gracias. Pocas palabras para lo mucho que me habéis dado.

Por esos amigos, las fiestas, la que me espera a la vuelta de la esquina... Y por toda la gente que he conocido este año. Sinceramente, empezó siendo un desastre pero no pudo acabar mejor. El verano, la magia de una isla y todo lo que ha cambiado en mi cabecita por pasar una temporada en ella. Valencia de Don Juan y las noches entre sidras y música pachanguera, en cualquier lugar, con cualquier orquesta. Los Sábados, las discotecas, las risas, los momentos que se deben de quedar en Sábado-noche, las fotos, la inmensa cantidad de burradas que podemos soltar el grupo de locas en menos de cinco minutos. Pero sí, lo pasamos bien. Sí, somos felices. 

Es hora de dar esquinazo a la felicidad intermitente y abrir los brazos al para siempre que transmite un "carpe diem".

Por eso, todo y lo demás. Familia, amigos. Y yo misma, que no falte. Gracias por este 2011

sábado, 24 de diciembre de 2011

Invierno


La noche llegó con prisas. Siempre se presenta antes de tiempo sobre todo en los meses de invierno. Las calles se hielan y las pocas personas, que quedan en ellas, caminan rápidamente para llegar al calor de sus hogares. Prisas, siempre prisas.

Cómo tú y yo. Última hora y sin querer dejar el tiempo escapar. Ni a nosotros tampoco. Un último adiós, tal vez dos besos para cerrar el año y  dejarnos arrastrar de nuevo por el miedo. Un patinazo, la pérdida de una amistad o el qué dirán.

Nos dejamos vencer mientras la vida pasa y el mundo no espera, si es posible cambia de marcha y fuerza motores. Y otro día más, un adiós con la mirada perdida en quién sabe qué. Un amor imposible, cobarde...
Los sentimientos que un día cansarán de esperar y le darán una patada en el culo a sus respectivos dueños, por echar a perder el tren directo a la felicidad.

Demasiado quizás. Nunca es tarde, para otros. Pero ya no. Lo mío no es sentarme y ver el tiempo pasar. Más, sabiendo que te alejas y desapareces. Aún teniendo las cosas claras el miedo sigue ahí y por mucho que queramos tirar el muro, uno no podrá sin el interés del otro.

-Sara...¿Sara estás bien?- Preguntó Roberto mientras yo caía precipitadamente a la vida real.
-Emm... Sí, sí... Estaba pensando en mis cosas...- susurré entre nervios y la cara completamente ruborizada.
-Es que... Como estabas así con la mirada triste, pensé que quizás te pasaba algo y bueno sólo quería...
-Sí, gracias Rober... Pero estoy bien. Algo agobiada por los exámenes pero bien. No te preocupes en serio.

Como siempre. Como nunca. Espalda contra espalda, un último adiós. Un pesimismo rotundo o la duda qué todos están pensando y por la que están dispuestos a enterarse cueste lo que cueste.

- Algún día te darás cuenta Sara de que todo tiene un por qué, salvo esto... No se puede considerar tan simple como una ecuación matemática, ya que tiene demasiadas soluciones, circunstancias y sobre todo... Consecuencias. Algún día Sara... Algún día.- Pensó Roberto mientras terminaba de guardar libros y apuntes en la mochila.

La noche se cerró y el frío se llevó sus palabras. A saber dónde y en manos de quien cayeron. Quizás llegaron a la chica afortunada... O tal vez a un perro viejo que supo quemarlas a tiempo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Fugaz

Un viaje, una historia y quién sabe qué más. Mejor nos sentamos a ver la vida pasar mientras el mundo debate qué es lo peor y mejor que sucederá o, acaban a puñetazos por una mala mirada.

-Buenos días miss vagancia...- Susurra una tímida voz. Prudente pero a la vez molesta... Son las 9 de la mañana. Vacaciones. Si no soy vaga ahora, ¿tengo que esperar a que me den las campanadas?.
-¿Buenos?...¡¡¿Buenos?!!... ¡Si aún el Sol no se dignó a levantarse de la nube!- Refunfuño mientras atrapo de nuevo el montón de sábanas para darme la vuelta.
-No seré un Rey Mago ni Papá Noel... Pero tengo una sorpresa para tí - Se ríe.
-¿Sorpresa?... Se llama somanta y es la que te voy a dar a ti cuando sea persona - susurro entre dientes...- Mira que ni un día tranquilo voy a tener en vacaciones. Pero, espera ¿y éste como ha entrado en mi casa?

La persiana se levanta de sopetón y la ventana queda abierta de par en par... Por supuesto, la pelea para quitarme el montón de mantas va a durar una eternidad... ¿O quizás no?

-Que guapa estás. Despeinada, ojeras y, no podía faltar, tu habitación oliendo a tigre...- Se vuelve a reír y esta vez a mandíbula batiente.
- Esta no te la perdono.- Y mi mirada lo fulmina.

Elige la opción adecuada...  Correr. Aunque mi casa no es lo suficiente grande para que pueda escapar de mis garras. Me despierta, me quita las mantas y encima se ríe en mi cara... El salón, las vueltas alrededor del sillón y siguen los piropos... No precisamente románticos...
-¡ Pareces un oso panda con esas ojeras!
- ¡Corre, corre! No podrás esconderte.

Risas y carreras. Más piropos. Más escapadas. Y, finalmente, se deja vencer. Cae rendido, exhausto tras despejar a la marmota de la casa.
- Algún día me perdonarás. ¡Pero hoy no quiero pagarlas más!
-¿Más?. Me despiertas, te ríes de mí y encima... ¡¡¿No quieres pagarlas?!!. ¡Anda ya!
-Cosquillas no. Por favor. Todo menos eso. Sara... ¡Sara para quieta!. ¡No lo volveré hacer más lo juro! - Y empieza a llorar de la risa.
-Claro primero la armas y luego no quieres atenerte a las consecuencias... Eres un crío, nunca cambiarás.- Risas.
-Seré un crío, un mosca cojonera o lo que digas princesa... Pero tú sabes perfectamente, que estás loca por mí. Este macarra sabe como hacerse conquistar, no lo niegues...- Levanta una ceja intentado parecer interesante...
-Sí... Un macarra que le falta cocedura y media, que despierta a una buena chica en el sumun de sus sueños... Y que todavía se cree míster Universo.- Risas. Y en un amago de levantarme...
-Te quiero Sara.

Y así, un beso con un montón de piques... Hace que sea la persona más especial en mi pequeño mundo. Que seamos dos y nos fundamos en uno. Lo mejor... La sonrisa de idiotas que no se esfuma de nuestro día a día.









domingo, 11 de diciembre de 2011

Prisas



Frío cortante. Suspiros. Minutos de espera hasta que llegue el próximo tren. Más suspiros.

Un día normal, otro más y Kevin se despierta sumido en la monotonía. Trabajos, exámenes, contratiempos... Y su cabeza estalla.
-Perdona, he perdido el tren para ir a Oviedo. ¿Sabes cada cuánto pasan? - Preguntó una chica joven, mientras que el viento helado producía escalofríos a las personas que estaban en la estación de Llanera.
-Pues sobre unos 20 o 30 minutos. Pero el siguiente le queda poco para llegar - Respondió. -Hay algunas que son vagas hasta para mirar el panel de los horarios...-Pensó, mientras se quedaba con una bocanada de aire de esa mañana de diciembre.

Llegó el tren y una piña enmarañada de personas entró de golpe sin medir en pisotones ni en educadas contestaciones. Kevin oía entre murmullos y algún que otro taco: "los jóvenes de hoy en día, cuando aprenderán...". Mientras que, las personas de edades más avanzadas, se abrían paso entre la marabunta a golpe de bastón y grito en el cielo.

Suena Mägo, Linkin Park, Bon Jovi... Y en cuestión de minutos el tren llega a Llamaquique. 
-Llego tarde...- Pensó. Y sin parar a cuestionárselo dos veces, echó a correr llevándose por delante a los viajeros que estaban en las escaleras mecánica. Tanta prisa tenía que antes de salir de la estación algo le haría perder aún más tiempo. ¿ O alguien?

-¡Ayyy!. ¡Mira por dónde vas!- Gritó enfurecida una chica mientras caía con todos sus apuntes.
-Perdona, perdona- Se disculpó, mientras se apresuraba a recoger todo el estropicio que había ocasionado. -Jolin encima que llego tarde tiene que ponerse gente por en medio y luego... A pedir disculpas claro- pensaba cada vez más cabreado.

La chica se levantó con el montón de apuntes y su larga melena morena y rizosa.
-Gracias.- Asintió.
-De nada. Y lo siento otra vez. Hasta luego- Susurró Kevin y en un abrir y cerrar de ojos, ya había desaparecido.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Días.



Después de horas y horas. Abren la puerta de la sala en la que estaba Ainara.
-Buenas tardes... ¿Ainara Vega?- Saludó una enfermera rubia y mayor, con cara de pocos amigos y escaso tiempo para dar explicaciones.
-Sí soy yo.- Respondió rápidamente.
-Firma aquí. Es el informe del alta. Has sufrido un bajón de tensión y tienes bajos los niveles de hierro. Vas a tener que hacer revisiones durante un tiempo y seguir tratamiento. Por lo demás, todo OK.
-De acuerdo.- Asintió. Recogió las cosas y marcho a casa con su madre.

Ya en casa. El ordenador, las rosas de un Sábado cualquiera y un montón de apuntes apilados cual escalera interminable...
De repente, una llamada. Una mirada. Y Ainara se abalanza a su iPhone.
-¿Sí?
-Tía ¿como estás? estábamos todos muy preocupados. ¿Estás en casa ya?- Pregunta una voz a la desesperada.
-Rebeca estoy bien. Sí en casa ya. No os llamé antes porque acabo de llegar.- Suspiró.
-Ok. Si necesitas cualquier cosa... Apuntes, un cable para los trabajos o un porrillo pues avísame.- Se ríe- Mejórate espero verte pronto.
-¿Un porrillo? Sí... El que te fumaste antes de llamarme... Eres un caso perdido. Lo sabes. Gracias por todo Rebeca- Se ríen.- Nos vemos mañana, hasta luego un beso.-Cuelga.

-Qué compañeras más locas tengo... Y luego hablan de mí- Se ríe.- ¡Y encima estoy hablando sola! No me extraña que me llevaran al hospital...-Se indigna y se vuelve a reír.

Otro ruido. Ahora el móvil está tranquilo, ya se cansó de dar avisos. Ahora es el timbre.
-Ainara ábreme soy Naiara.- Dice una voz inquisidora en el intérfono.
-Voy Nai, voy.- Abre.

Las chicas se van a la habitación. Cotillean fotos, textos y canciones en las redes sociales. Se ríen. Cuentan historias interminables. Y de estudios... Mejor no hablamos.
-Ainara mañana vamos al CDE que ya me estoy empezando a sentir culpable.- Dice Naiara con cierto aire de tristeza.
-Nai... No te lo crees ni tú. ¡Tú quieres ir para ver al de sudadera roja del otro día!...¡A mí no me engañas!- Se ríen.- Ahora... Le va a bajar la responsabilidad como el Espíritu Santo a la más cabra loca de todo Oviedo... Claro.- Y la mira. Con una mirada lo ha dicho todo. La ha pillado. Pero irán a estudiar igualmente.
-Esa opción no la descarte en ningún momento. Mañana es Viernes, son los Domingos cuando tenemos que dejar a la chavalería descansar... Sino, los malacostumbramos.- Se ríen.

Y siguen. Entre risas, fotos, algunas canciones agitanadas y un montón de historias y secretos que contar. Cae la noche, se despiden tras jurar y perjurar... La intensa noche de estudio y fichaje de la tarde siguiente.

El límite

Ainara se deja caer en la cama. Se desvanece. Esta sumida en un largo sueño: la historia de su vida. Se disparan ráfagas de imágenes, canciones, risas, lágrimas, ilusiones y enfados.
-Ainara...¡Ainara despierta! -Grita una voz desesperada al ver a la joven inconsciente. No en la cama, en el suelo. En la Universidad.- Por favor, ¡llamad a un médico!... Ainara ¡despierta!. Ainara...

Entre varios compañeros y amigos la llevan en volandas. Rápidos. Sus miradas buscan una salida entre la multitud de pasillos que forman el laberinto del centro.
-¡La ambulancia ya está aquí!- Advirtió uno de los alumnos de primero.
- Rápido, ponedla en la camilla- Indicó un miembro del equipo sanitario.

En la ambulancia. Dirección al Hospital Central...
-Pulso...
-Las pulsaciones están aumentando progresivamente- Informa su ayudante.
-Ha sufrido un bajón de tensión. Pero le haremos pruebas en el hospital igualmente, para estar seguros.

Una llamada. Más de dos tonos. Y tensión.
-Hola, buenos días ¿quién es?
-Buenos días...¿Raquel?.
-Sí, soy yo ¿quién eres? no conozco tu número.
-Raquel soy Rebeca, una compañera de Ainara de la facultad. Está llevándola una ambulancia al hospital. La hemos encontrado inconsciente en un pasillo.
-Dios mío...¡Voy para allá!. Gracias por llamar Rebeca.- Dejó todo lo que estaba haciendo.- Mi hija... Tarde o temprano iba a pasar...- Suspiró. Bajó corriendo las escaleras de su oficina, subió al coche y salió a toda velocidad para llegar lo antes posible al hospital.

En el Hospital...
-Mmm...Hola. ¿Dónde estoy?- Ainara se despierta media hora después de desmayarse. Está confusa. Luces, rostros que la observan, agujas, un pijama azul y una pegatina en la muñeca. - Oh no, el...
-El hospital Ainara... Estás en el hospital. Te has desmayado. ¿Cómo te encuentras?- Pregunta una amable enfermera.
-Confusa, mareada... Pero creo que bien.- Contestó débilmente.
-Es normal, estuviste inconsciente 30 minutos. Ahora te sentirás cansada. Descansa, mientras seguimos haciendo pruebas y comprobando las variables.- Sonrío.- Ah y tu madre está fuera. Está muy preocupada. En un momento la hacemos pasar.
- Está bien.- Suspiré.- Mi madre... Bastante tiene ella ya con trabajar y los problemas que le genera. Encima voy yo y me desmayo... En fin...- Pensó.

Su madre entró. La besó. Sonrío. Tenía ganas de gritar. Gritar de alegría. Su hija ya había despertado.
Pasó el tiempo entre conversaciones familiares y pruebas médicas. Comidas hospitalarias y olores a enfermedad.Si ya había entrado mareada  ahora estaba peor que en un crucero en medio del océano Atlántico.

jueves, 17 de noviembre de 2011

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13.18 pm. Jueves. Estamos en una clase que parece el infierno del calor que hace. Poca luz. Diapositivas que pasan cual película mala y aburrida se proyecte. Sueño, aburrimiento y paciencia.
Encendemos el pc. Risas, fotos y más risas. 

martes, 15 de noviembre de 2011

El regalo más grande

Soy un buñuelo. Un enorme, dulce y juguetón buñuelo que no quiere salir de la cama ni a tiros. Suena el móvil. La alarma. Alargo el cuento cinco minutos más y ya me siento con fuerzas para salir de mi cómoda y caliente cama, para abrir la puerta al frío día que maliciosamente ya ha llegado.

Atasco. Llegar tarde a clase. Descansos. Más clases y más descansos. Federico Moccia sobre las piernas mientras profesores se limitan a aburrir y dormir a la clase. Qué pereza.
Entonces se alumbra la blackberry y me abalanzo a ver las novedades de una nueva aburrida mañana.
"Buenos días princesa. No estarás leyendo otra vez... ¿verdad?. Oye por cierto, que guapa estás con ese jersey azul" - El whatsapp me despierta de buenas maneras. En realidad no, ciertamente, es ese "macarra" el que me alegra todos los días. Pero espera un momento... ¿Cómo narices sabe que ropa llevo hoy?, ¡Si son las 9 y 10 de la mañana!...¡No nos hemos visto!...-No puede ser...La cristalera.
Ahí está, con su casco azul metalizado, sonriente... La sonrisa más bonita que se le puede mostrar a alguien para que se sienta especial.
Correspondí con una sonrisa y, automáticamente, -¡estoy roja como un pimiento!-  y mi compañera de vericuetos universitarios, más conocida como Helena de Esne que consigue hacerlo arder como en Troya si la ocasión grita injusticia.
-Pero...¿Cómo se te ocurre?. ¡Tienes clase!.- Le contesto como una vista a la causa de que me ardan las mejillas.
-Cinco minutos más, cinco minutos menos... Estás preciosa. Y más aún cuando te enfadas - Se ríe.- Me voy ya, espero que te haya gustado la sorpresa. Hasta otra enana...
- Me ha gustado todo salvo el apelativo cariñoso que me has llamado... Hasta nunca kinki.

-Lucía, ¡Lucía!. ¿Se puede saber que haces?. ¡Deja de pensar en pájaros y moteros! En mi clase o atiendes o no vuelves.- Grita una profesora totalmente fuera de sí.
-Perdón.- Bajo la cabeza mientras se escapan pensamientos fugaces.- Qué chico este... Pero cómo se le pudo ocurrir... Jolin que contenta estoy. Me encanta despertar todos los días, siempre hay una sorpresa, aunque me haga la remolona entre sábanas, mantas, edredones y más mantas... Porque luego abro los ojos, y está el destino esperándome para que eche a correr, deje de hacer el vago y me sorprenda... Cada día más.
-Señorita Ramos deje de divagar en su mundo de yupi y atienda a la buena profesora que está haciendo, que la fila de la derecha se haya quedado dormida sin remedio.- Helena se ríe a carcajadas mientras que yo contengo mis risas para no ser víctima de la lista negra de la señorita Pepis...

Se alumbra de nuevo el móvil. Otro Whatsapp:
-Por cierto, se me olvidaba. Antes de que Helena arranque el coche procura fijarte bien que no le haya dejado chinchetas, ni le haya reventado una rueda directamente. Eso sí, antes de ponerte hecha una fiera, "pequeño saltamontes", mira bien debajo del coche.
-Algún día te mataré. Me tiraré a tus brazos, te abrazaré fuerte y sufrirás una buena dosis de cosquillas porque casi me echan de clase... Lo siento me dicen que tengo que dejar a los pájaros y a los moteros, al menos hoy que es Lunes.Ah, y Helena si que te matará como le hayas pinchado una rueda. Hasta luego, te quiero.

En uno de los descansos...
-Lucilú que lo mato. Tú tienes unos gustos peligrosos, ¿no te valía salir con un niño pijo que se limitara a darte cartas de amor con poemas infumables?... No claro que no... Tú y los deportes de riesgo...
-Con lo que te gustan a ti los "poemas infumables". Tampoco es tanto riesgo, un poco de locura en una rutina tan aburrida nunca viene mal ¿No?
Y Helena esbozó una sonrisa afirmativa.

-Ruedas del coche intactas, cristales,puertas, parabrisas... ¡Oh mierda! ¿Y los tapones?. Ah no... Siguen ahí- nos reímos.
Di vueltas alrededor del coche pero... Nada. Me arrodillé, miré debajo de él y... -¡Premio! hay una rosa ahí debajo y algo pequeño... 
-¿No será un ratón?. Fijo que es una niña del Exorcista en miniatura...- Helena hoy tenía el día gracioso, comprobado.
Cogí la rosa y el pequeño objeto que estaba a su lado. Era un colgante de plata con forma de bandera... Lo miro y miro... No entiendo por qué me ha regalado un símbolo así. Espera, tiene una abertura... ¡Uy! una foto... Se abre y tiene la foto de lo que vimos desde el Naranco en miniatura.
-Este se mete tripis... Te lo digo yo... Mira que regalarte esa horterada, una bandera por colgante y el Naranco... Eso más que romántico...¡es una indirecta como un campanario!
Sonrío. Cierro el colgante. En él encuentro también una palabra. Nuestra palabra: "Libertad".
-Las cosas que parecen que menos sentido tienen llegan a ser las que te alegran en todo momento. Ahora sí. Buenos días, Libertad.