En segundo lugar, se enfrentó a todos y cada uno de sus miedos. Sus labios pronunciaron todo aquello que tenía guardado en su corazón, puso límites a aquellos que lo merecían y brindó su amor a esa persona que llevaba años amando. Así, fue como demostró valentía al pequeño ser.
Y finalmente, debía de reflexionar y contarle como se sentía después de haber superado las dos pruebas anteriores.
Ella le contó que se sentía libre, pudo respirar tranquila y recobrar la vida que creía atrapada por sus miedos. Entonces, el duende reconoció su mirada y palabras sinceras.
La joven consiguió ver entre la arboleda el camino a casa y los rayos del Sol iluminando el paradero en el que se encontraba.
Así es como yo os digo pequeños amigos, que las tres pruebas superadas por la protagonista no es sin más otro camino para conseguir la felicidad, perseguir nuestros sueños y nunca nunca, dejar de sentir que estamos vivos.
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